¿Por qué invertir en un buen logo? Parte 1

La mejor oportunidad de hacer una buena primera impresión con nuestro negocio, en especial si nuestra empresa es pequeña y/o nueva, es la imagen corporativa. El logo es el elemento gráfico más visible que nuestra audiencia tendrá de nuestra marca, así que siempre será la prioridad en nuestra estrategia de diseño y marketing. Entonces, ¿por qué existen empresas que suelen dejar su imagen gráfica en segundo plano? ¿Qué ocasiona esto?

 

Imagen negativa

Aproximadamente el 95% de las empresas pequeñas no presta atención a su imagen, lo que resulta en un logo débil o mal enfocado. ¿Qué ocasiona esto? Una imagen negativa, errónea, o en el mejor de los casos, neutral. Una ONG puede terminar pasando por un bufete de abogados, o una empresa orientada a público infantil puede acabar comunicando una imagen aburrida o para una audiencia distinta. El problema es que la función del logo NO es minimizar el poder y el mensaje de nuestra marca, ¡sino lo opuesto!

 

Logo barato, empresa barata

Tener un logotipo genérico, nada personalizado, elaborado por alguien sin experiencia en marketing o diseño, es una apuesta muy arriesgada. Tu target puede interpretar que tu negocio no es confiable, que es efímero y no próspero, que una imagen que denota falta de interés puede que refleje también falta de interés en su clientela y en su trabajo.

 

Copiar otro logo: pérdida de credibilidad

Por más bonito que te resulte el logotipo de Nike o su isotipo con la “palomita”, plagiar o emular directamente otro logo se encuentra en el top de malas ideas para tu empresa. El plagio es éticamente incorrecto, copiar habla mal de tu empresa, de ti como persona, y por supuesto ninguna persona va a confiar en alguien así. Copiar puede costarte muy caro a ti y a tu negocio. Parodiar, por otro lado, puede llevar a un resultado viral y a llamar la atención de una audiencia más amplia, pero no es la mejor opción en lo referente a imagen corporativa.

Empresa obsoleta

Aferrarse al pasado con un logo que ya no funciona puede desviarte de tus objetivos al disminuir tus ventas o atraer a los clientes equivocados. Puede que tu giro, alcance o audiencia haya cambiado a lo largo del tiempo, o el logotipo ya no funcione para las plataformas o la época en que vivimos. A veces la clientela ya ubica la compañía gracias al logotipo, pero incluso en estos casos debemos ser lo más objetivos posibles y preguntarnos si no vendría bien una actualización en nuestra imagen. Podríamos enviar un mensaje equivocado de que la empresa no está a la altura de las necesidades actuales, o que se quedó en una zona de confort del pasado.

Evaluar qué tanto debemos pulir nuestro branding es una de las tareas más complejas pero con mayores beneficios. Podríamos necesitar cambiar nuestra tipografía únicamente, algunas formas u omitir ciertos elementos, o bien un rediseño de imagen corporativa completa.

Si necesitas asesoría o ya estás listo para implementar cambios en tu branding, ¡contáctanos! En Manatí Media nos encantará apoyarte.

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